2006/06/26

DESNUDO INTERIOR

Julia Barroso Villar (Catedrática de Historia del Arte de la Universidad de Oviedo)

Residente entre nosotros desde hace pocos años, creador plástico y, en la actualidad, profesor de artes plásticas, une la fotografía como actividad de fondo a su creación de instalaciones y objetos originales. La obra y el pensamiento que manifiesta tienen una madurez considerable, si analizamos a partir de su propuesta visual, de su percepción de los vínculos entre materiales y temas, del colorido y de la expresión, que ganan la atención de quien observa sus resultados sin prejuicios. Siendo consciente de la abrumadora oferta de posibilidades artísticas visuales que hoy se nos ofrecen, hecho que dificulta la conexión y el resalte de obras de verdad frente a obras de relleno, la obra expuesta tiene una capacidad de adentrarse en el fondo del espectador si la mira sin prejuicios sobre lo que debe ser el arte, al margen de la idea preconcebida de la obra bella como resultado.



Nadie puede dogmatizar sobre la verdad o falsedad de los resultados de una obra, pero si el sentido matizado por la experiencia sirve de algo, he captado algo no muy usual: los objetos artísticos de Euliser denotan experiencia vivida. Sus propuestas, aunque pasadas por el intelecto, parecen ser fruto de una sensación intensa global y emocional de la vida misma, percibida en las dos dimensiones, como con ojo de pez. Lo digo porque hay un discurso coherente que podemos entender enmarcado por el análisis lineal, teórico, del mundo que transmite más tarde en las obras. Pero también otro más intuitivo, sobre las estructuras de la vida misma, las relaciones entre los seres, la cultura, la identidad y lo global, lo peculiar y lo común. Éstas van desde la sensación de exilio relativo, desde la añoranza de los orígenes, del marco que lo vió crecer, hasta la ubicación actual en esta Asturias a la que interroga sobre su ser y sus cualidades, y de la que recibe, por el momento, solo unas pocas de sus claves de aceptación.



La exposición gravita en torno al tema que le da título, Des-nudo. En ella resume experiencias de otras series planteadas a lo largo de la trayectoria de su trabajo. Hay algunas bases sobre las que se asienta la obra: en los procedimientos, parte de postular la aceptación de materiales no convencionales, afectando a la obra misma y los soportes, como es evidente, que son parte intrínseca del resultado final. El autor se implica en los materiales que provee la naturaleza, para dar cuerpo a las obras de su creación artística. Siente atracción inmediata por lo primario y natural, como referentes al tiempo en que se reorganiza la propia vida, y confiere al discurso una primigenia tonalidad ocre, un color que nos entronca con la tierra, con lo más primitivo del ser humano. Al mismo tiempo, reestructura las experiencias vitales y visuales mediante obras en las que vemos restos, testimonios de un mundo en desaparición pero también en metamorfosis, en la tensión entre estadios de la existencia del pasado y su parte de sustrato de la realidad actual.




Finalmente, me llama la atención la transformación del proceso de este artista, que ha pintado retratos sugerentes en una línea muy diferente a la que se presenta en la exposición, y que inicia después de explorar esta fase, otra en que las tonalidades se vuelven blancas, más claras, pues el autor pasa página a sus momentos evolutivos hasta cerrar cada uno de ellos.
En resumen, una obra más que sugerente en la que la instalación del conjunto de motivos debe leerse como un enigma cuya solución reside, por un lado, en la base material de sus orígenes personales y ambientales, y por otra parte, la más significativa en cuanto obra si se pudiera aislar de lo anterior, en su desarrollo formal y conceptual, unidos en un ámbito de objetos-testigo que sugieren la creación del artista, y la necesidad de su recreación por quien, como espectador, quiera llegar más allá de la aparente simplicidad material.
Una muestra esperanzada de que la obra de arte, con no ser poco, sirve para algo más que para que su creador se recree en sus emociones a través de la forma, lo mismo que quien lo contempla en las vibraciones que le sugiere: también es testimonio de una existencia más global, y propuesta de comprensión de la madeja de la vida y de la historia. Mi felicitación a Euliser Polanco por esta capacidad de síntesis creativa.

1 comentarios:

Lena...en algun lugar en el mundo dijo...

Euliser,
esta muy bien tu pagina pero me gustaria ver un poco mas de tu obra. Ademas escribe un poco...ya se estoy un poco exigente...

Lena